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jueves, 30 de agosto de 2012

SALUD ORAL EN ADULTOS MAYORES



Cuando se hace mención a las enfermedades que pueden afectar al adulto mayor, suelen venir a la mente una serie de sistemas que pueden estar comprometidos. Es así como casi en forma automática, se recuerdan el sistema cardiovascular, músculo esquelético y genitourinario entre otros, olvidando comúnmente uno, que en cualquiera de sus estructuras puede comprometer en diversos grados la salud oral del adulto mayor: el sistema estomatognático.

El sistema estomatognático está definido como un grupo de órganos que participan en importantes funciones como son la masticación, deglución y fonación, que está integrado por diversas estructuras compartiendo un pequeño territorio. Así en él encontramos huesos, músculos, articulaciones, glándulas salivales, dientes, mucosas y piel.

Probablemente debido a su pequeña extensión y a que con poca frecuencia puede llegar a comprometer la vida del paciente, a es relegado es a un segundo plano y hasta omitido del examen rutinario.

A pesar de que la salud oral del paciente adulto mayor está determinada por diversos factores tanto propios como ambientales, es un útil indicador de los cuidados odontológicos recibidos por el paciente durante toda su vida. Al respecto, hoy se sabe que en un alto porcentaje, la población geriátrica presenta condiciones de salud oral bastante precarias, reflejadas en el hecho de que la condición de mayor prevalencia es la ausencia de todos los dientes o edentulismo total.

 La patología que es posible encontrar en la boca del adulto mayor es variada, pero claramente existen cuadros más frecuentes, que debieran orientar en cuanto al énfasis preventivo y al tratamiento de elección. Como todo sistema, éste puede presentar alteraciones de orden degenerativo, patología tumoral, traumatismos y enfermedades de origen infeccioso.  Dentro de estas últimas, existen dos que merecen especial análisis por constituir ambas problemas de salud pública; la caries y la enfermedad periodontal.

Es esencial entender que aparte de todos aquellos factores que convierten a cualquier paciente en un individuo propenso a sufrir alteraciones de la salud oral, existen en el paciente geriátrico una serie de características que aumentan este riesgo y que con frecuencia dificultan que todas las medidas preventivas y terapéuticas disponibles puedan llevarse a cabo en forma ideal. Este hecho evidentemente puede alterar el curso de una enfermedad, prolongando su duración o empeorando el pronóstico, posibilidad que debe ser conocida por el paciente.

A continuación se presentan los principales factores que pueden influir en la salud oral del  adulto mayor y en el resultado de las terapias a realizar:

-Presencia de una o más enfermedades de base. Las enfermedades de base que debemos considerar por su directa o indirecta relación en la salud oral son la diabetes, hipertensión, osteoporosis, enfermedades hematológicas y coagulopatías, alteraciones hepáticas, insuficiencia renal, alteraciones visuales y motoras, alteraciones nutricionales, alteraciones de origen mental y cuadros que provoquen algún grado de inmunosupresión.

Cuando un paciente presenta alguna de estas patologías, es primordial que el cirujano dentista determine si el paciente está en tratamiento y si el cuadro se encuentra estabilizado, antes de ejecutar cualquier maniobra odontológica, por sencilla que ésta pueda ser. Si las circunstancias lo ameritan, el paciente debe ser remitido al médico tratante para su evaluación, aunque ello implique la postergación del tratamiento dental.

En el caso de pacientes que presentan afecciones hepáticas y renales, las precauciones deben centrarse en las alteraciones sistémicas que generan estos cuadros, especialmente a nivel circulatorio, hematológico e inmunológico y que pudiesen complicar el tratamiento dental.

Además es de rigor el ajuste de las dosis de cualquier fármaco a indicar, pues éstos casi sin excepción  se metabolizan en el hígado y excretan vía renal, con lo que inevitablemente las concentraciones de fármaco que recibe el paciente sufren modificaciones.

Pacientes con alteraciones motoras, visuales y mentales, indiscutiblemente se encuentran limitados para mantener una adecuada higiene oral. En ellos es fundamental indicar técnicas de aseo simplificadas, de lo contrario la terapia no tendrá los resultados esperados y redundará en incumplimiento y frustración por parte del paciente.

-Terapia farmacológica variada y con frecuencia de larga duración. Todo fármaco administrado a un paciente, junto con ejercer su acción farmacológica benéfica, lleva asociada la capacidad de producir efectos secundarios y reacciones adversas en el organismo, especialmente en tratamientos de larga duración. Además se ha determinado que son capaces de interactuar con otros fármacos administrados en forma concomitante, pudiendo modificarse el metabolismo de ambos y por ende su acción final en el paciente. 

Estos fenómenos deben ser ampliamente conocidos por el profesional que los indica, para controlar su efecto y contrarrestarlos cuando sea posible y su eventual aparición debe ser explicada al paciente antes de iniciar la terapia, para que esté prevenido en caso de que ocurran.

Muchos de los fármacos utilizados por pacientes geriátricos provocan como efecto secundario una disminución del flujo salival o xerostomía.  Dentro de ellos están algunos analgésicos y antidepresivos, antihistamínicos, antipsicóticos, antihipertensivos, anticolinérgicos en general y derivados de los alcaloides opiáceos.

La principal complicación derivada de xerostomía de larga duración es el aumento de incidencia de caries radiculares y de candidiasis oral, además de la aparición o aumento de las molestias en pacientes portadores de prótesis removible.

Cuando un paciente padece esta alteración del flujo salival, es prioritario determinar la causa que la genera, antes de indicar cualquier producto. Así, en el caso de alteraciones reversibles como el stress y la ansiedad, pacientes con deshidratación, casos de diabetes no compensada o cuando la xerostomía es debida a determinados fármacos, la resolución delproblema a menudo radicará en estabilizar la condición primaria, por ejemplo disminuyendo la dosis de un fármaco o reemplazándolo por uno no xerostomizante, cuando sea posible.

Existen, sin embargo ocasiones en que la solución del problema es más difícil porque existe pérdida irreversible de elementos necesarios para el reflejo salival, por ejemplo a causa de la disminución de estímulos debida al deterioro senil, o más complicado aún, en las destrucciones de parénquima salival en pacientes con síndrome de Sjögren o pacientes irradiados por tumores de cabeza y cuello. En estos casos o cuando el tratamiento con fármacos xerostomizantes se extienda por períodos largos, es altamente recomendable indicar productos que estimulen la secreción salival o bien otros que actúen humectando la mucosa bucal.

Pacientes bajo terapia con anticoagulantes, requieren la suspensión temporal del fármaco, cuando el odontólogo requiera realizar procedimientos que provoquen algún grado de hemorragia. Todo el proceso ha de efectuarse en estrecha comunicación con el médico tratante, pues es él quien determina cuándo y por cuánto tiempo el paciente suspenderá la terapia.

-Limitaciones de orden socio-económico.  Es muy importante recordar, que aquellos pacientes que desde el punto de vista médico se definen como “adulto mayor”, han sido también caracterizados en el ámbito social como un grupo que en su gran mayoría se encuentra en condiciones de dependencia económica y bajos ingresos.  Este hecho debe considerarse al momento de indicar tratamientos dentales, pues suelen ser de alto costo, limitando su accesibilidad a gran parte de los pacientes.

Por su parte los elementos de higiene dental, sin ser extremadamente caros, suelen ser a menudo considerados artículos menos prioritarios por muchos pacientes, en relación a otros productos de carácter indispensable.

Es conveniente entonces, analizar tratamientos dentales alternativos de menor costo y adecuar al presupuesto del paciente los artículos de higiene oral a indicar.

CARIES DENTAL

La caries dental se define como la pérdida de estructura del diente debida a una desmineralización de las estructuras duras que lo componen.

Para que este fenómeno se produzca es necesaria la presencia de placa bacteriana, entidad definida como una película de bacterias adherida al diente, y de hidratos de carbono, sustrato sobre el cual la placa bacteriana ejerce su metabolismo. Cuando se inicia este proceso metabólico, da como resultado productos ácidos que en contacto con el esmalte dental, provocan una sucesiva pérdida de minerales y posterior formación de una cavidad, por todos ampliamente conocida como “caries”.

La caries dental, es por lo tanto una enfermedad infecciosa, ya que es producida por microorganismos, multifactorial, debido a que deben coincidir varios elementos para que se produzca y en función de esta última característica, también es prevenible pues existen varios niveles dentro de su curso, en los cuales se puede intervenir.

Cabe destacar que la caries es la primera causa de pérdida dentaria y que en el caso de los pacientes adultos mayores su ubicación es predominantemente a nivel radicular.

La caries dental se ha estudiado extensamente, determinándose con certeza ciertos factores que aumentan el riesgo de que se produzca. Así, mientras mayor sea la concentración demicroorganismos cariogénicos en la boca de un paciente, mayor será su probabilidad de tener caries. Por otro lado, mientras más frecuente sea el consumo de hidratos de carbono fermentables, mayor también será el riesgo de caries en ese paciente, riesgo que disminuye proporcionalmente de acuerdo al número de veces con que realice su cepillado dental.
Además existen factores que modifican la incidencia de caries:

-Flujo salival. Un buen flujo salival ejerce un efecto de barrido constante sobre la superficie
dentaria y gracias a las propiedades neutralizantes de la saliva, contrarresta el pH ácido del
metabolismo bacteriano.

-Uso de productos fluorados. El flúor en adecuadas concentraciones actúa frenando el proceso
de desmineralización dentaria, y produce una remineralización de lesiones incipientes que aún no
han formado una cavidad.

ENFERMEDAD PERIODONTAL

El término “enfermedad periodontal” es un nombre genérico, utilizado para describir un grupo de enfermedades que afectan los tejidos de soporte y protección del diente.

Estos tejidos, que incluyen el ligamento periodontal, hueso alveolar, cemento radicular y encía, reciben en conjunto el nombre de “periodonto”, nombre del cual deriva esta enfermedad. 

Cuando la inflamación se encuentra limitada a la encía, se habla de Gingivitis, mientras que la extensión del proceso al resto de los componentes del periodonto, se denomina Periodontitis.

La enfermedad periodontal es considerada la segunda causa de pérdida dentaria, sin embargo, en el adulto mayor puede igualar y en muchos casos superar a la caries dental como primera causa.

Aunque existen mecanismos inmunológicos estrechamente asociados a su génesis y progresión, su etiología primaria es bacteriana, por lo que al igual que la caries dental es clasificada como una patología infecciosa. En consecuencia las medidas terapéuticas tanto preventivas como curativas, están orientadas a eliminar la mayor cantidad de microorganismos que sea posible, básicamente a través de instrucción de técnicas de higiene adecuadas a cada paciente, en combinación con terapias de remoción de placa bacteriana y otros depósitos por parte del odontólogo.

Existen factores considerados predisponentes de la enfermedad periodontal porque pueden aumentar su riesgo de ocurrencia o favorecer su progresión cuando ya está presente, especialmente a través de un cambio en la respuesta del huésped a los microorganismos. Entre ellos cabe mencionar el tabaquismo, diabetes, tratamiento con fármacos inmunosupresores ycambios hormonales, por ejemplo aquellos derivados de terapias farmacológicas. Esto debe considerarse porque un importante porcentaje de adultos mayores presenta alguna de estas condiciones.

También se ha descrito un fenómeno de agrandamiento gingival  producido por ciertos fármacos como la fenitoína, nifedipino y cefalosporinas, que se manifiesta como un considerable aumento de volumen y cambio de forma de las encías, llegando incluso en algunos pacientes a cubrir por completo la superficie dentaria. A pesar de que por su apariencia esta condición puede semejar inflamación, no implica la presencia de enfermedad periodontal, aunque puede gatillar su aparición al dificultar un adecuado aseo dental.

Recientemente la enfermedad periodontal, a causa de la proliferación bacteriana que propicia, se ha reconocido como un factor que contribuye a agravar el curso clínico de enfermedades crónico-degenerativas como la enfermedad cardiovascular, diabetes y enfermedades respiratorias. Este hecho sin duda expone otro consistente argumento, para estimular  terapias preventivas y programas de diagnóstico oportuno de esta enfermedad.

PACIENTES PORTADORES DE PROTESIS DENTALES

Pese a que paulatinamente se ha experimentado un positivo cambio respecto a la importancia de las terapias preventivas y la conservación de los órganos dentarios, la ausencia parcial o total de éstos en pacientes adultos mayores es aún una condición que les es característica y que para gran parte de la población es un estado “propio y normal” de esta etapa de la vida.

Para que el sistema estomatognático pueda funcionar de forma óptima, es ideal la conservación de la mayor cantidad de dientes posibles en boca, no sólo para cumplir con una masticación eficiente y con los requerimientos estéticos del paciente, sino además porque los dientes tienen una importante función de sensibilidad propioceptiva, característica que se pierde cuando son reemplazados en su totalidad por elementos protésicos.

Al respecto, en determinados casos es conveniente conservar raíces dentarias para su utilización como soporte de prótesis fijas o removibles, preservando además de esta forma, el fenómeno de la propiocepción.
Cuando el paciente sufre la pérdida de uno o más dientes, es recomendable su reemplazo tan pronto como sea posible, por las razones ya mencionadas. Si el estado bucal existente o motivaciones de costo determinan que  es candidato a ser portador de prótesis removible, es fundamental establecer el diseño protésico más adecuado a la cantidad y ubicación de los dientes que permanecen en boca. El objetivo es rehabilitar con un sistema que junto con devolver al paciente los dientes perdidos, permita proteger las estructuras remanentes. Se ha estudiado que una prótesis removible de diseño inadecuado o con una distribución poco equitativa de las cargas oclusales, es la principal causa de la pérdida progresiva del reborde alveolar, lo que genera desajuste de las prótesis y en no pocos casos la rápida evolución hacia la prótesis total.

Para muchos pacientes, es una creencia arraigada que una buena prótesis total va a solucionar sus problemas dentales, funcionando mucho mejor que sus “feos y gastados” dientes.

A ellos se les debe inculcar que ni el más avanzado sistema de rehabilitación protésico, por estético y sofisticado que pueda ser, va a poder reemplazar la perfección fisiológica y adaptativaque los dientes verdaderos tienen por naturaleza. Y que en muchas ocasiones, será de inmenso valor conservar heroicamente algunos dientes, que por su ubicación estratégica prolongarán las características originales del sistema.

Finalmente es fundamental explicar al paciente que las prótesis dentales, en cualquiera de sus tipos, nunca son definitivas.

ATENCIÓN PRIMARIA

La atención primaria en el paciente adulto mayor, debe tener un enfoque esencialmente preventivo y estar orientada hacia la instrucción tanto del paciente como del personal o familiar que se encuentre a cargo de su cuidado. La educación impartida  deberá incluir las diferentes medidas para el control de la placa bacteriana, el cuidado y correcto uso de las prótesis dentales, utilización de flúor en la prevención de caries radicular, control de afecciones de la articulación temporomandibular y detección precoz de cáncer orofacial.

RECOMENDAR

• Cepillado, idealmente 5 veces al día (al despertar, después del desayuno, la comida, la cena y antes de acostarse) y como mínimo después de cada comida.
• Cepillos dentales de mango ancho y cerdas suaves.
• Utilización diaria de pasta dental fluorada
• Utilización diaria o semanal de enjuagues bucales con flúor
• De acuerdo a las capacidades y necesidades del paciente indicar aditamentos  especiales como seda dental, cepillos interdentales y eventualmente cepillos eléctricos.
• Control odontológico mínimo una vez al año

En pacientes con pérdida de habilidades motoras o cognitivas, es recomendable la indicación de enjuagatorios o pastas dentales en base a clorhexidina, bajo supervisión del odontólogo. 

En pacientes portadores de prótesis removible, se recomienda la limpieza de las prótesis con ultrasonido y pulido de la superficie cada seis meses a cargo del odontólogo y su mantención por parte del paciente a través de lavado con agua y jabón al menos tres veces por día, además de una desinfección semanal con productos especiales para ello, o bien mediante una solución de agua con cloro (10 gotas de cloro en un vaso con agua, durante 10 minutos). Si el paciente es desdentado total, debe realizar una delicada limpieza de la encía que cubre el reborde alveolar al menos después de cada comida, con un cepillo suave o una gasa, ésta última idealmente embebida en clorhexidina.

En pacientes que padecen xerostomía, dependiendo de la causa de origen, es recomendable la utilización de productos estimulantes de la secreción salival, como chicles libres de azúcar y productos cítricos e incluso de fármacos sialagogos como la pilocarpina y la neostigmina, estos últimos bajo estricto control por posibles efectos secundarios, o bien, la indicación de sustitutos salivales, basados en soluciones de mucinas, o de glucoproteínas, o de carboximetilcelulosa, osoluciones acuosas o con algún contenido enzimático, con la función de humedecerr y lubricar la mucosa bucal.

¿CUANDO REFERIR EL PACIENTE AL ODONTOLOGO?

Ya se mencionó la necesidad de un control anual como mínimo en todos los pacientes adultos mayores. Pero en caso de pacientes portadores de cualquier elemento protésico, se hace necesario un control periódico de al menos dos o tres veces por año, para evaluar el funcionamiento y estado de las prótesis, detectar pérdidas óseas y compensarlas y evaluar la articulación temporomandibular.

Además, el paciente debe referirse a la brevedad con el odontólogo si nota la aparición de alguna sintomatología inusual o de algún cambio en la apariencia de su boca o bien si al realizar el examen físico general se aprecia alguno de los siguientes hallazgos:

 Sospecha de caries (dolor dental espontáneo o al alimentarse, aumento de sensibilidad con los cambios de temperatura, cambios de coloración en los dientes, aparición de cavidades)
 Desalojo de obturaciones
 Encías rojas, dolorosas o con tendencia a sangrar
 Halitosis (mal aliento)
 Movilidad o desplazamiento de los dientes
 Aparición de abscesos, herpes labial recurrente y aftas en las mucosas
 Alteración de la oclusión (mordida)
 Sangrado de mucosas  espontáneamente o frente a estímulos considerados normales como el cepillado o la alimentación
 Exposición de la raíz del diente
 Aparición de nódulos, manchas, lesiones blancas o ulceradas en las mucosas
 Xerostomía
 Aparición de lesiones producidas por las prótesis
 Disfagia (Dificultad para tragar)
 Pérdida de la simetría facial
 Dolor y tensión muscular en cabeza, cuello y hombros
 Previo a cirugías invasivas, para descartar focos sépticos

lunes, 27 de agosto de 2012

LA ANOREXIA EN LAS PERSONAS MAYORES



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La anorexia en el anciano: soluciones simples para un problema difícil

La anorexia nerviosa es una de las patologías propias de los adolescentes que más preocupación ha suscitado en los últimos años. Sin embargo, la juventud no es el único colectivo que se ve amenazado por esta dolencia. Ya sea por depresión, por los efectos secundarios de algunos tratamientos, la falta de movilidad o debido a otras patologías asociadas, la anorexia en el anciano tiene como gravísima consecuencia la desnutrición. Muchas veces las soluciones más simples pueden dar un giro al estado de salud del mayor.
El porqué de la anorexia en los ancianos encuentra su explicación en diferentes causas:

  • La depresión, fruto de la soledad por la pérdida reciente del cónyuge.
  • Como efecto secundario de tratamientos farmacológicos.
  • La falta de movilidad. Cuanto menos ejercicio hacen, menos apetito tienen.
  • Debido a otras patologías o problemas de salud asociados.
    Esta diversidad de orígenes aumenta aún más la importancia de definir en primer lugar la causa para llevar a cabo un mejor abordaje de la enfermedad. “Cuando la causa radica en la administración de un tratamiento, sustituirlo o cambiar las dosis puede ser suficiente. Sin embargo, si el paciente tiene una depresión lo primero que habrá que hacer es tratarla. A veces las soluciones más sencillas pueden valer para los problemas de la nutrición”, señala Marta Castells, vocal del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.

    Medicamentos específicos como la digoxina, utilizado en el tratamiento de las enfermedades cardíacas, la levodopa, propio de los enfermos de Parkinson, o muchos antibióticos y quimioterápicos pueden derivar en anorexia por sí solos, o bien por un uso indebido de los mismos. “Por eso es recomendable siempre hacer un seguimiento por parte del médico y el farmacéutico. Un fármaco que puede ser eficaz a la dosis justa, si el paciente se excede en cantidad puede llegar a provocar anorexia”, comenta la experta.

    Es un círculo vicioso

    Existe toda una serie de problemas en la salud del anciano que también pueden ser causa indirecta de anorexia. “La xerostomía o sequedad de la boca, la disfagia o simplemente tener la dentadura en mal estado dificultan hasta tal punto la nutrición que pueden hacer que el mayor acabe perdiendo el apetito y deje de comer”, explica la doctora. El principal problema de todo esto es su consecuencia: la desnutrición.

    “Hemos de evitar ante todo que el mayor llegue a ese estado”. Para ello muchas veces tan solo se necesita usar la lógica y aplicar soluciones específicas a cada problema:

    La anorexia, el trastorno alimentario que lleva a dejar de comer o a no comer lo suficiente como para mantenerse saludable y que puede poner en riesgo la vida, se da en todos los estratos sociales y en todas las edades –desde los 6 ó 7 años hasta mayores de 60-, aunque la mayoría de los casos se ven en las mujeres jóvenes. A pesar de que la información acerca de este trastorno en la Tercera Edad es muy escasa, los especialistas afirman que existen casos de anorexia en esa etapa de la vida.

    Es raro que la anorexia aparezca “de la nada” en una persona ya mayor: Cuando la anorexia se presenta después de los 60 años, por lo general se trata de personas que han tenido trastornos alimentarios más o menos graves durante la adolescencia, de modo que este vínculo con la comida se vuelve crónico y, en momentos conflictivos, reaparece. Es raro que de golpe una persona que nunca ha tenido un trastorno alimentario lo presente en la Tercera Edad.

    En el caso de las mujeres activas mayores de 60 años este trastorno puede tener que ver:
    • Con una necesidad imperiosa de seguir respondiendo a determinado ideal de belleza y delgadez que impone la sociedad.
    • Con una gran dificultad para aceptar la edad, el paso del tiempo y sus consecuencias en el cuerpo.
    • Con la insatisfacción con el cuerpo y las dificultades que pueden tener para bajar de peso –cuando eran jóvenes bajaban más rápido-.
    Con respecto a los ancianos en general, otros factores que pueden inhibir el apetito son los siguientes:
    • La depresión o la angustia.
    • La soledad y la falta de ganas de cocinar para uno mismo.
    • El disgusto por la comida sin sal o la dieta indicada por el médico que no resulta atractiva y hace que se pierda interés en la comida.
    • Las dificultades en la masticación que se producen por la falta de piezas dentarias o por la incomodidad de las prótesis.
    • La alteración y disminución del sentido del gusto que puede darse en los ancianos.
    Cuando una persona pone su angustia en la comida, lo va a seguir haciendo durante la Tercera Edad si no se trató: tienen un estilo para vincularse con la comida que ya se transforma en un patrón de conducta. La dieta de una persona mayor debe ser variada y las porciones tienen que ser moderadas pero suficientes para cubrir sus requerimientos nutricionales: si bien los ancianos necesitan menos calorías que un adulto activo, también necesitan más vitaminas y minerales.

    Por eso, los profesionales de la salud que atienden a los ancianos deben evaluar su estado nutricional para asegurarse de que cuenten con las suficientes reservas calóricas y proteicas.

    Intentar que coma lo más concentrado posible, no 
    se le pueden dar comidas muy voluminosas. Por ejemplo, si se toma un puré 
    añadirle leche en polvo o un chorro de aceite para que alimente más
    No beber agua durante 
    de las comidas para que no se llene el estómago. Hacerlo fuera de 
    las mismas
    Si tiene problemas de deglución se recomienda un 
    vaso de agua fría antes de comer porque estimula este reflejo y el 
    de masticación
    Si tienen la boca seca no tomar alimentos salados, sino 
    comidas húmedas y blandas
    Tener una higiene extrema en la boca porque al cambiar 
    la composición de la saliva (debido a la xerostomía) son mucho 
    más propensos a sufrir caries y otras infecciones bucales
  • domingo, 26 de agosto de 2012

    DEFICIENCIAS VISUALES EN LAS PERSONAS MAYORES

    Como consecuencia del proceso de envejecimiento, las personas mayores pierden facultades en todos los sentidos y órganos. La visión es el sentido primordial por excelencia, el más utilizado y el que más incapacita, inicialmente, cuando se ve alterado de forma grave. Estos problemas de visión conllevan alteraciones en la vida cotidiana de los sujetos que los padecen, así como riesgos para su integridad física, repercutiendo en la funcionalidad de las actividades de la vida diaria. A estas dificultades se añaden otras alteraciones que van a trabar el proceso de rehabilitación (inseguridad, miedo, angustia, etc). En base a lo anterior, el objetivo principal de la intervención desde Terapia Ocupacional será conseguir la funcionalidad del resto de visión y la autonomía de la persona mayor.


    ¿que es la recuperación visual? ¿YOGA OCULAR?
    Por que le llamamos yoga ocular?
    Porque se entiende que la causa principal de la perdida de visión es la tensión mental y física, y el yoga ocular tiene como objetivo la distensión de ambos.
    El yoga ocular que se imparte en el Centro de Yoga Aurobindo funciona con un método propio desarrollado a partir del universalmente conocido método Bates, pero con aportaciones incorporadas a lo largo de 20 años de impartición a 80 grupos.
    Sus ejes principales son la nutrición y purificación, la distensión ocular, el cultivo y desarrollo de la sensibilidad ocular y visual, el aumento del tono vital y muscular y la agudeza de acomodación.
    Destaca porque es un método objetivo con resultados mesurables y por el énfasis puesto en la adquisición de buenos hábitos visuales con los que se garantiza que la agudeza recuperada no se pierda.
    Es una línea terapéutica, utilizada por la Psicología Aplicada, con el fin de reducir e incluso eliminar los defectos visuales relacionados con la acomodación y convergencia oculares. (Ordinariamente las técnicas más utilizadas tienen como base las creadas por el Dr. William H. Bates).

    EJERCICIOS DE YOGA OCULAR
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    Estos ejercicios deben realizarse de mañana y de tarde, con el primer y último rayo de sol. El primer paso es respirar lento y profundo. Luego se deben frotar las yemas de los dedos y colocarlas arriba de los párpados. Hecho esto se procederá de la siguiente manera.
    Los siguientes movimientos deben realizarse siete veces cada uno. En primer lugar mover los ojos de izquierda a derecha sin mover la cabeza; luego moverlos de arriba hacia abajo; posteriormente moverlos desde el ángulo superior derecho al inferior izquierdo; luego realizar el mismo movimiento pero de forma inversa, desde el ángulo superior izquierdo al ángulo superior derecho; hecho esto mover los ojos circularmente en el sentido de las manecillas del reloj; finalmente mover los ojos circularmente pero en sentido contrario al anterior.
    Una vez que hemos realizado todos estos movimientos es importante frotar nuevamente las yemas de los dedos y aplicarlas sobre los párpados para calentarlos más de lo que están. Hecho esto palpar suavemente los párpados con nuestras yemas para masajearlos.
    A medida de que este ejercicio se realiza es común que se experimenten dolores de cabeza. No hay que alarmarse por esto, pues estos dolores responden a la falta de práctica y no a una falencia de nuestro organismo. Es cuestión de que nuestros ojos se acostumbren a la práctica del yoga ocular para que el dolor desaparezca.



    jueves, 23 de agosto de 2012

    Rehabilitación > Introducción > Introducción
    Introducción
    Mediante la rehabilitación vestibular y postural favorecemos y estimulamos el desarrollo de mecanismos que ayudan a compensar y corregir las alteraciones de la orientación espacial y del equilibrio. Dichos mecanismos pueden generarse de forma espontánea y mediante estímulos que favorecen su desarrollo y están relacionados con el sistema vestibular y con los sistemas visual y somatosensorial (formado por receptores de la piel, musculos y articulaciones), con los que colabora en el mantenimiento del equilibrio.
    Cuando existe una lesión vestibular y por lo tanto la información que nos proporciona este sistema es errónea, se produce una contradicción con la información que obtenemos del sistema visual y del sistema somatosensorial lo que puede provocar síntomas como vértigo, desequilibrio, inestabilidad, desorientación etc. La provocación intencionada y reiterada de los síntomas mediante movimientos repetidos de la cabeza, los ojos y el cuerpo estimula el desarrollo de mecanismos cerebrales de adaptación y reaprendizaje (autorreparación) que corrigen la información vestibular errónea recalibrándola con la de los sistemas visual y somatosensorial, dando lugar a la disminución o desaparicón de los síntomas; a ello contribuyen tambien mecanismos de habituación producidos por la simple provocación reiterada de dichos síntomas.
    Movimientos de la cabeza, los ojos y el cuerpo se enmarcan dentro de programas de ejercicios de rehabilitación vestibular y del equilibrio, tratamiento que ofrece multiples opciones dependiendo de las características de la lesión, como por ejemplo:
    a) Tratamiento de lesiones vestibulares de un solo lado (p.e., lesión de un laberinto), mediante protocolos de ejercicios que estimulan mecanismos cerebrales de adaptación vestibular que reequilibran la función vestibular
    b) Tratamiento de lesiones vestibulares de ambos lados, mediante protocolos de ejercicios que estimulan y desarrollan mecanismos visuales y somatosensoriales de substitución que reemplazan la función de los mecanismos vestibulares ausentes.
    Noticias > Noticias > La sodera en adultos
    Repercusión de la sordera en personas mayores
    La sordera es la deficiencia sensorial más frecuente, siendo especialmente causa de discapacidad en personas mayores de 65 años, existiendo una tendencia en dicha población a desestimar sus repercusiones o a considerarla un aspecto inevitable asociado a la edad. Numerosos estudios ponen también en evidencia diferentes formas de deterioro asociado a la disminución de audición a dichas edades, y como sus efectos pueden paliarse corrigiendo la pérdida auditiva dependiendo de cada caso.
    Calidad de vida
    La disminución de audición se asocia con un deterioro en la calidad de vida relacionada con la severidad de la pérdida auditiva. Es frecuente observar en personas mayores con problemas de audición no tratados una marcada tendencia a aislarse social y familiarmente, dejando de participar en conversaciones, abandonando el uso el teléfono, restringiendo sus salidas a teatros, cines, conferencias, etc., distanciándose de sus amistades al dejar de frecuentar tertulias, partidas de cartas y otras actividades que realizaban cuando podían comunicarse sin problemas.

    Un estudio publicado en la revista The Gerontologist realizado en personas con edades comprendidas entre 53 y 96 años utilizando escalas para medir las dificultades para comunicarse y su repercusión en las actividades de la vida diaria, demuestra la relación que existe entre el grado de la pérdida auditiva y el deterioro en la calidad de vida.

    Funciones cognitivas
    La disminución de la agudeza auditiva puede contribuir al deterioro cognitivo. Un estudio epidemiológico publicado en la revista Audiology realizado en personas mayores de 65 años, mostró que en las personas con un deterioro cognitivo moderado o severo era más frecuente encontrar pérdidas auditivas asociadas que en aquellas con un funcionamiento cognitivo normal.

    Envejecimiento cerebral
    Ya en un Congreso de ORL celebrado en 1992, se planteó que la sordera puede contribuir al envejecimiento cerebral: "los resultados de estudios neurológicos revelan que los estímulos auditivos constituyen una parte esencial en la activación de las neuronas cerebrales de compensación, cuyas funciones se activan en la vejez precisamente para paliar la pérdida de otras neuronas". "La estimulación cerebral se produce obviamente a través de los sentidos, pero no todos contribuyen se la misma forma. Contrariamente a lo que podría pensarse, la vista solo proporciona el 20% de esos estímulos. Al gusto, al olfato y al tacto se les atribuye un 10% a cada uno. El resto corresponde al oído". Estudios efectuados en grupos de personas mayores revelaron que "los síntomas de envejecimiento cerebral se habían precipitado con mayor rapidez en los que padecían sordera?. De ahí la importancia de tratar la sordera, ya que el 80% pueden resolverse o corregirse con audífonos y otro 15% mediante intervención quirúrgica.
    ¿Cuando acudir al otorrinolaringólogo?
    En principio se debe acudir al otorrinolaringólogo especializado en problemas de audición en cualquier momento de la vida en que se planteen dudas acerca de su audición.

    Como prevención, deben realizarse un estudio de audición:

    1. Si existen antecedentes familiares de hipoacusia.
    2. Si ha tomado medicamentos ototóxicos .
    3. Si el oído le supura o padece otitis.
    4. Si tiene ruidos (acúfenos) en los oídos.
    5. Si ha trabajado o trabaja en ambientes ruidosos.
    6. Si ha practicado o practica deportes en que se producen ruidos intensos (p.e., caza).
    7. Si tiene dificultad para mantener una conversación con varias personas.
    8. Si tiene dificultad para seguir una conversación en ambiente ruidoso.
    9. Si con cierta frecuencia necesita que le repitan alguna palabra.
    10. Si tiende a aumentar el volumen de la televisión, la radio etc.
    El diagnostico de la sordera
    Una vez que acude al otorrinolaringólogo (O.R.L.), le examinará los oídos (limpiándolos de cerumen si es necesario), la nariz y la garganta, le realizará un estudio de su audición y puede solicitar otras pruebas cuando lo considere necesario (p.e., estudios radiológicos).

    El estudio de la audición se realiza mediante pruebas subjetivas y objetivas que nos aportan datos en relación a si existe o no una alteración auditiva, y en caso afirmativo, de que tipo es, de que grado y que tratamiento requiere.

    lunes, 20 de agosto de 2012

    LA SEXUALIDAD EN LA VEJEZ


    La sexualidad en la vejez existe. Cada vez se subrayan más los beneficios que reporta
    al estado de salud, bienestar y satisfacción general del anciano (Buder y Lewis,
    1986). .
    Tradicionalmente la sociedad ha alimentado una serie de tlbúes y estereotipos
    negativos acerca de la s.exualidad en la vejez, que han hecho muy difícil un estudio
    serio sobre el tema, lo cual queda reflejado en el escaso número de investigaciones
    que existen y las dificultades conceptuales y metodológicas que implican.
    Hoy en día podemos afirmar que la sexualidad en la vejez debe ser enmarcada
    dentro de la estrecha relación que existe entre aspectos biológicos, psicológicos y
    sociales. Los cambios fisiológicos en el anciano, que sirvieron erróneamente de excusa
    y barrera para negar su actividad sexual, en la actualidad son algo bien conocido,
    concluyendo que a pesar de las limitaciones que pueden imponer en algunos
    aspectos, permiten la actividad y la satisfacción sexual en la vejez.
    Esto nos lleva a enfocar la sexualidad desde otra perspectiva, pasando del «modelo
    de sexualidad basado en el joven» donde se igualaba sexualidad con coitalidad
    (yen el que no había cabida para el anciano), a un modelo más permisivo y real que
    la identifica con placer sexual, y en el cual las posibilidades de manifestación y actividad
    son inmensas -abrazos, besos, sexo oral, etc.- (Gochros y Fisher, 1980;
    Hite, 1976).
    El estudio de los aspectos psicológicos, sociales, demográficos y patológicos que
    afectan a la actividad y el interés sexual, nos aportan las claves para entender por qué se
    ha negado esa sexualidad y qué efectos han tenido en otras áreas de la vida del anciano.
    Aclarar lo que la sexualidad ha sido, es y puede ser en la vejez, obedece a una intención
    que los profesionales, investigadores y en general toda la sociedad deben hacer
    realidad, ya que a todos nos afecta.
    Por otra parte, el cambio de actitudes hacia una sociedad más permisiva está
    propiciando que los estudios sobre sexualidad sean más. numerosos, lo que sin duda
    contribuirá a favorecer el desarrollo y la optimización de las posibilidades dé los ancianos
    en el ámbito de las relaciones sexuales, programas educativos, de intervención
    y sobre todo a darnos pautas de cómo enfocar nuevos problemas derivados de
    esa mayoi-libertad y del progresivo crecimiento de la población anciana en nuestra
    sociedad (Starr, 1985).


    ASPECTOS FISIOLÓGICOS DE LA SEXUALIDAD EN LA VE]EZ

    Aunque los diferentes estudios sobre sexualidad en la vejez toman como muestra
    personas mayores de sesenta o sesenta y cinco años, lo cierto es que esta edad responde
    más a un criterio arbitrario donde se conjugan razones sociales y políticas
    (ejemplo, la jubilación).
    A nivel fisiológico, dentro de este intervalo de edad ya se han asentado una serie
    de cambios, pero hay que subrayar que no existe una edad real que sirva de barrera
    para separar adultos y viejos. El proceso de envejecimiento sexual se inicia mucho
    antes y tiene una evolución lenta y continua, con una gran variabilidad interindividual
    (Sheneider y Rowe, 1990).
    En la mujer, la etapa biológica que representa la menopausia, y en concreto los
    años posmenopáusicos, señalan el fin de los estados procreativos y, por tanto, una
    transición a otra fase en el ciclo biopsicosocial de la vida, creando nuevas condiciones
    para la actividad sexual. Los cambios más bruscos acontecen en la vagina, como
    consecuencia de la disminución de estrógenos.
    Para el hombre el proceso es más regular, los cambios más importantes afectan a
    la capacidad de erección, frecuencia del coito y duración del periodo refractario
    (Kaplan y Sager, 1971).
    Estas nuevas condiciones fisiológicas, propias del proceso de envejecimiento sexual,
    en sí mismas no suprimen la necesidad y la capacidad para -la actividad sexual.

    Aspectos fisiológicos de la sexualidad en la vejez

    Mujer
    • Disminución de estrógenos
    • Disminución del tamaño de la vagina, se estrecha y pierde elasticidad.
    • Menor lubricación de la vagina.
    • Menor vasocongestión del clítoris, labios y plataforma vaginal en general, durante la respuesta sexual.
    • Fase de excitación sexual más lenta.
    • Los senos disminuyen de tamaño y turgencia.
    • El orgasmo puede ser más corto y menos intenso.

    Hombre
    • Disminución de testosterona.
    • Disminucion de la producción de esperma.
    • Erección más lenta, necesita mayor estimulación, y el pene disminuye en turgencia.
    • Los testículos se elevan menos y más lentamente en la respuesta sexual.
    • El período refractario se alarga (puede durar incluso una semana 6 más).
    • El orgasmo puede ser más corto y menos intenso


    Son numerosos los estudios que demuestran que la actividad sexual continúa en la vejez, incluso hasta edades muy avanzadas.
    Por ello, es muy importante que los viejos conozcan bien estos ·cambios. La atrofia de la mucosa vaginal acompañada de la disminución de lubricación que en algunas mujeres produce dolor en la relación coital, puede ser contrarrestada con el uso de cremas específicas aplicadas localmente o, en casos extremos y siempre bajo control médico, requerir el uso de la terapia sistemática de reemplazamiento de estrógenos
    (Lang y Aponte, 1967). Si el estado general de salud es bueno, el envejecimiento en la mujer no conlleva una disminución de b capacidad orgásmica. Masters y Johnson (1966) en un estudio con 34 mujeres posmenopáusicas, informaron que éstas presentaban una adecuada capacidad de la función sexual, aunque observaba algunas diferencias en la respuesta del comportamiento sexual comparadas con las mujeres más jóvenes, que se acentuaban por la carencia de regularidad en la actividad sexual durante estos años. Asimismo, otros investigadores han encontrado que la respuesta sexual en la mujer se mantiene igualo mejora después de la menopausia (Tavris y Sadd, 1977).
    En el hombre, la inseguridad y la ansiedad son los aspectos que más pueden interferir en su actividad sexual, lo que refleja una falta de conocimiento y/o no aceptación de los procesos de envejecimiento. El hombre que a la edad de 65 años comprueba que tarda más tiempo en alcanzar la erección, puede atribuir estos cambios a una falta de potencia, cuando es simplemente un cambio fisiológico del envejecimiento, no más o menos sorprendente que el hecho de que no tenga la misma fuerza física que tenía a los veinticinco años (Kolodny, Masters, Johnson y Biggs, 1979). Es necesario que las parejas no se sientan limitadas en su sexualidad, que conozcan el uso de otras técnicas.
    Las relaciones sexuales exigirán más tiempo, más compenetración, pero esto no tiene por qué limitar a la pareja, más bien ofrece la ventaja de alargar el disfrute, la comunicación y la interdependencia.
    En definitiva, los cambios normales fisiológicos que acontecen en la vejez no son un hándicap para la actividad sexual. Sin embargo, esta nueva situación conlleva una readaptación y asimilación en la que están implicadas otras variables, como a continuación veremos, que serán las que en última instancia determinen el cese o el mantenimiento de esa actividad.

    MARCO PSICOSOCIAL DE LA SEXUALIDAD EN LA VEJEZ

    Tabúes y falsas creencias

    Nuestra sociedad ha alimentado de manera errónea una serie de tabúes y falsas creencias en contra del sexo en la vejez.  Tal· vez en el origen de éstos se asienta la idea de que la procreación: es el único in" de la sexualidad.

    Falsas creencias sobre la sexualidad

    • "Los v:ejos no tienen capacidad fisiológica que les permita tener conductas sexuales ...
    • "A los viejos no les interesa el sexo .. .
    • "Los viejos que se interesan por el sexo son perversos ("el viejo verde") ...
    • ,~La actividad sexual es perjudicial para la salud, especialmente en la vejez .. .
    • "Es indecente y de mal gusto que los viejos manifiesten intereses sexuales .. .
    • "Las desviaciones sexuales son más frecuentes en la vejez... .

    Diferentes investigaciones han verificado una y otra vez la existencia de estas ideas erróneas.  Los jóvenes estudiantes de la muestra obtenida por Pocs, Godow, Tolone y Walsh (1977) afirmaban no creer que el sexo existiera después de los 40 años. Otros estudios han descubierto que un número considerable de ancianos opinaban que la actividad sexual era inadecuada para su edad.
    Estos tabúes carecen de una base sólida, y han provocado que el anciano se muestre receloso y poco cooperativo a la hora de hablar sobre su sexualidad, lo que queda reflejado en su actitud de sigilo y silencio o en el elevado porcentaje de respuestas de tipo «no sabe/no contesta». No es verdad que los viejos no se interesen por el sexo, que no mantengan actividad sexual o que ésta sea perjudicial para su salud.
    Lo que en el fondo subyace es el dominio en nuestra sociedad de un modelo de sexualidad basado en el joven, que ha ayudado a coartar el derecho de los viejos a una vida sexual activa y placentera.



    Modelo de sexualidad basado en el joven» versus «modelo de sexualidad basado en el placer»

    El modelo de sexualidad basado en el joven responde al concepto tradicional y dominante de sexualidad. Muchas son las personas que han identificado sexualidad y  coitalidad, premisa principal que ha repercutido negativamente en la sexualidad humana, especialmente en la población anciana, debido a las limitaciones y restricciones que implica (Starr, 1985).
    Este enfoque se mueve a nivel cuantitativo más que cualitativo y da preponderancia a diferentes aspectos como son la figura de «macho», genitalidad, heterosexualidad, el sexo para la reproducción, etc. (López, 1987).
    El verdadero problema surge cuando las personas interiorizan y limitan su sexualidad a estos falsos ideales. En e1 anciano, un descenso en la respuesta de erección unido a una fuerte ansiedad por e! miedo al fracaso, puede dar lugar al abandono del deseo y la actividad sexual.
    Por otra parte, la mujer, desde este modelo, desempeña un papel secundario.


    ASPECTOS QUECONDICIONANLA SEXUALIDAD EN LA VEJEZ

    Aspectos psicológicos

    La vejez es una etapa más de la vida y no un declive general de capacidades (Pollock, 1984). Envuelve transiciones que requieren un proceso transformacional. Es muy importante que el individuo se adapte y acepte estos cambios si quiere disfrutar de su sexualidad y de su vida en general (Thienhaus, Conter y Bosmann, 1986).
    Cambios psicológicos propios de esta etapa, especialmente aquéllos relacionados con el interés sexual,  corporal, actitudes hacia el sexo, capacidad de enamorarse, etc.

    Historia de la vida sexual del individuo: La capacidad del anciano para mantener una vida sexual activa se debe, en parte, a su experiencia sexual en épocas anteriores.
    Una identidad de género en la infancia (la forma en que el individuo siente su individualidad como hombre o mujer) positiva y consistente, junto a unos primeros encuentros sexuales valorados y disfrutados por el joven, son dos aspectos que abrirán las puertas a una extensa e intensa vida sexual en la época adulta. Ésta, a su vez, será la mejor garantía del mantenimiento y satisfacción de la actividad sexual hasta edades
    muy avanzadas de la vejez.


    Por otra parte, los cambios psicológicos propios de la vejez más relacionados con la sexualidad son:

    • La aceptación de la propia imagen corporal (canas, arrugas ... ), la pérdida de capacidad física y los' cambios fisiológicos en su sexualidad. En este sentido, es importante recordar el daño que se hace al anciano cuando se le etiqueta como feo por el mero hecho de tener los signos propios de la vejez. Este estereotipo está influyendo muy negativamente en la autoestima e, indirectamente, en la sexualidad (López y Fuertes, 1989).

    • La aceptación de la vulnerabilidad de la vida y de la proximidad de la muerte. El balance que realiza el anciano sobre lo que ha sido su vida influirá decisivamente en sus expectativas. Si es concebido en términos de frustración, de metas incumplidas, etc., sentirá que el tiempo que queda es corto para corregir o intentar algo nuevo; la vejez no será más que la espera pasiva de la muerte. Cuando la visión es positiva y el sujeto se siente autorrealizado, todavía quedarán cosas que hacer, descubrir y disfrutar y, ¿por qué no?, el placer sexual es una de ellas (Erickson, 1980).

    • En relación a los vínculos afectivos, Long (1976) nos recuerda que los viejos muestran una clara necesidad de relaciones íntimas emocionales y de pertenencia.
    También se ha señalado cómo influyen éstas en una buena autoestima. Reedy, Birren y Schaie (1981) subrayan que los ancianos valoran la seguridad emocional y la fidelidad mucho más que los jóvenes y adultos. Estos dos aspectos junto a los cambios valorativos en el respeto, comunicación, intimidad sexual, etc., exigen una cierta redefinición de la identidad sexual y el género (Blanco, 1985).

    • El deseo y el interés sexual se siguen manteniendo. Pfeiffer, Verwoerdt y Davis (1972) destacan las diferencias del interés sexual en hombres y mujeres. Así entre los 65 y los 71, el 90% de hombres y el 50% de mujeres seguían teniendo interés sexual.  En otros estudios posteriores, menos de! 30% de los ancianos de 90 años indican no sentir interés por el sexo.